Howard Hughes, un Genio Loco

Exploremos hoy la singular vida de Howard Hughes, una persona dotada de genio creativo, capacidad para los negocios y de la enfermedad TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo). Fué un multimillonario empresario, magnate, inversionista, ingeniero autodidacta, aviador, productor y director de cine, famoso por sus reconocidas y exitosas películas The Racket (1928), Hell’s Angels (1930), Scarface (1932) y The Outlaw (1943). Igualmente es reconocido por sus extraordinarios aportes a la aviación, la introducción de numerosas innovaciones en el diseño de aeronaves, tales como la construcción de aviones como Hughes H-1 y el hidroavión Hércules, además de materializar muchas hazañas aéreas, incluyendo la obtención de varios record de velocidad y extensión. En definitiva, su imperio económico, que abarcó las más diversas actividades (invirtió también en la construcción inmobiliaria, en la hotelería y en los casinos, etc.) se consideró uno de los más fuertes del mundo. logró en 1935 -en un avión diseñado y construido por él, en su propia empresa de aviación (Hughes Aircraft), batir el récord de velocidad; y también el del tiempo de viaje entre Estados Unidos y Europa. 

Por voluntad de su padre, Howard heredó el 75% de su multimillonaria fortuna, que además incluía las cantidades generadas por la perforación de yacimientos de petróleo.7 Poco después de la muerte de su padre, ingresó en el Rice Institute of Technology de Houston. Antes había estado en el California Institute of Technology, en Pasadena, donde no obtuvo ningún diploma.

En junio de 1925, dejó la Universidad de Rice y se casó con Ella Rice. Juntos abandonaron Houston y se trasladaron a Hollywood donde Howard esperaba producir películas. Muy pronto, el matrimonio entró en crisis, por las duras condiciones de vida doméstica que Howard imponía a su esposa, entre otros motivos. Tras diversos incidentes, Hughes mantuvo a su esposa Rice aislada en su casa por algunas semanas durante 1929, tras lo cual ella volvió a Houston, y solicitó irrenunciablemente el divorcio.

Su padre, Howard Robard Hughes , fue un industrial que patentó la broca tricono, que permitía excavar pozos de petróleo antes inaccesibles. En 1908 fundó la Hughes Tool Company para comercializar este invento. Al heredar este negocio, el adolescente Howard hijo se alió con la firma Baker.

Su madre, Alene Hughes, padecia misofobia. Influenció y sobreprotegió a Howard, llegando al punto de aislarlo de todos los gérmenes ambientales.

La obsesiva madre mantenía los clásicos rituales victorianos en cuanto al cuidado de la salud de los hijos. Repasaba exhaustivamente el cuerpo desnudo del niño, deteniéndose en los dientes, las orejas, los genitales, los codos y las rodillas. Comprobaba igualmente sus deposiciones. Y a diario se ocupaba también del baño de su hijo, al que frotaba todo el cuerpo con un potente jabón de lejía. Ante cualquier síntoma de fiebre o malestar, acudían varios médicos a la casa familiar para atender al niño, sin importar la hora que fuese.

Su dolencia TOC iba a ser su peor via crucis. A los 11 años construyó la primera emisora de radio que hubo en Houston. Con ella logró comunicarse con los barcos que surcaban las aguas del Golfo de México. Recogía y grababa los mensajes, e incluso acertó a interpretar que los sonidos obedecían al código Morse, que aprendió en una sola noche. Al día siguiente ya contactaba con los oficiales de los buques.

De su padre, heredó el interés y la inteligencia hacia todas las cosas mecánicas. A los 12 años de edad, fotografiaron a Hughes en el periódico local siendo el primer muchacho de Houston en tener una bicicleta motorizada, que había construido él mismo.

Howard poseía, aparte de una muy buena presencia e inteligencia, una personalidad atrayente. Aunque desde siempre mostró actitudes extrañas, como su marcada tendencia a autorrecluirse. Era un individuo bastante impredecible, solía entusiasmarse rápidamente por un proyecto y abordarlo con una intensidad pasmosa y después olvidarlo todo. Hughes padecía un trastorno obsesivo compulsivo (T.O.C.), el cual nunca se trató adecuadamente.

En su vida privada, muchas mujeres fueron atraídas por su fortuna y su personalidad. Estuvo relacionado con numerosas damas de Hollywood de los años 30 y 40. Pero al cabo de un tiempo, Hughes se aburría de ellas, y a su vez más a menudo, ellas se aburrían de sus manías obsesivas. Mantuvo recluida en su hogar a su primera esposa, Ella Rice hasta provocarle ataques de pánico y claustrofobia.

Por otro lado, su astucia y su falta de escrúpulos como hombre de negocios quedan claras al ver cómo conseguía evitar los impuestos. En los primeros años de su compañía aeronáutica Hughes Aircraft (fundada en 1932), intentó sin éxito trasladar la empresa de California a Nevada, donde los impuestos eran más bajos. Al final, en 1953, donó todos sus activos a su propio instituto de investigación médica (el Instituto Médico Howard Hughes), entidad exenta del pago de impuestos.

Aunque vivió en su propio hogar en California durante muchos años, en un momento dado se dio cuenta de que podía vivir en hoteles, para no tener que declarar al fisco por su residencia. Poco después, la ley cambió, por lo que cualquier persona que estuviera al menos 180 días residiendo en un estado cualquiera, debía pagar impuestos por ello. Entonces, Hughes decidió ir cambiando de hotel y de estado. Cuando tras su muerte, los estados de California y Texas trataron de cobrar los impuestos relativos a su herencia, no pudieron probar que hubiera sido residente legal en ninguno de los dos territorios.

Además, los directivos de sus empresas no percibían grandes sueldos mientras estuvieran en el cargo. Demasiados impuestos. Su plan consistía en que una vez dejaran la compañía, Hughes hacía declaraciones públicas críticas y ofensivas hacia ellos. Y entonces debían demandarle judicialmente por difamación. Por supuesto, el magnate perdía los juicios y les pagaba de ese modo los millones que les debía, ahorrándose otros tantos. Así pasó con Noah Dietrich y Robert Maheu (cuya indemnización fue de $2.2), entre otros.

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