Skeleton #Bar – un lugar para Aliens!

Apuesto a que te sentirías como si estuvieras tomando una copa en un bar construido por Alien, el extraterrestre. Este establecimiento de aspecto extraño fue diseñado por Hans Rudi Giger (HR Giger), quien trabajó como diseñador de las películas de Alien, recibiendo varios premios, entre ellos un Oscar por mejores efectos especiales. Debo decir que Giger hizo un gran trabajo en este museo-bar, se debe sentir como si estuvieras en algún lugar del universo Alien o en el interior del esqueleto de un monstruo. En cualquier caso, es muy original y refrescante, por mi parte, me encanta!

Para lograr un Bar como Skeleton, Giger ha renovado un antiguo castillo de casi 500 años de antigüedad situado en la aldea de Gruyeres (Suiza), creando un laberinto de salas monolíticas con muros de dos metros de espesor, que guardan la mayor colección de su escultura, pintura y muebles, verdaderas obras de arte, en un alucinante recorrido de toda su carrera. En sus pinturas ilustra vívidamente la simbiosis del hombre y la máquina para producir una extraña realidad de seres biomecánicos y en su escultura el artista hace que el espectador sea parte de ellas.

Hans Giger se enfrenta a sus temores más profundos en su arte. Según sus palabras: “Sólo creo aquello que me asusta”. Sus obras despiertan una sensación perturbadora, con una increíble descripción pictórica de seres que Giger ha convertido en clásicos, realizados aplicando una compleja serie de capas translúcidas aerógrafiadas.

En la entrada del museo te recibe una escultura metálica de dos metros que muestra el interior de una pistola abierta por la mitad, en la que las balas tienen la forma de bebés metálicos agazapados.

En la parte superior del castillo se encuentra su colección privada de arte que incluye más de 600 obras de Salvador Dalí, Bruno Weber, Günter Brus, Joe Coleman, Sybille Ruppert, Claude Sandoz, Ernest Fuchs y Friedrich Kuhn, entre otros.

La zona más impresionante es el bar, alojado en un ala del castillo, que tardó cuatro años en construirse. Al entrar, te inunda la vívida impresión de encontrarte en el interior de un monstruo prehistórico fosilizado hace miles de años, el techo cruzado por hileras de vértebras que dan forma a una espectacular bóveda. Es un espacio orgánico, con muebles de pesadilla y un diseño interior que parece vivo. Las superficies de los muebles han sido pulidas de tal manera que al tacto parecen de piel, a pesar de que visualmente presentan un aspecto petreo. Esto agudiza la sensación de estar en el interior de una criatura que en algún momento tuvo vida.

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